Recuerdo mi primer beso como si me lo hubiesen dado hace 8 años. Si si, ya pasaron 8 años desde mi primer beso, y la verdad todavía me río.
Fue un vecino de la casa de mi abuela, un año más grande que yo. Se llama Pablo y todavía vive en Bahía Blanca. Hace un par de días atrás me lo encontré por el chat y compartimos el recuerdo de ese momento.
Dios!! No me daba la cara para responder ante la típica pregunta de si había sido agradable, con una negación porque tampoco fue tan así. Sí, fue algo baboso, raro y largo, pero lindo =D
La situación era graciosa. Habíamos ido a Bahía Blanca a ver una casa, por el fin de semana, con parte de mi familia. Durante el mismo viaje la pesada de mi hermana estaba haciendo chistes con Pablo.
-Yo se que te gusta el vecino de la abuela…
-Nada que ver, no me molestes…-respondía ofendida, mirando por la ventana las 2347884 vaquitas que cruzábamos.
-Nanu, dejala en paz a tu hermana…-la retaba mi padre desde el asiento de adelante.
-Entonces decíle que corra las piernas, son molestas…
-Hay espacio de sobra ahí atrás – [mi mamá no podía dejar de estar ahí, obvio]
-Pero las piernas de Pitu son re largas y no sabe acomodarse…
-Papá, ¿puedo ir adelante? –preguntaba ya cansada de todos los comentarios.
-No! –gritaron mi hermana y mamá a coro. Dios! Imposible seguir así.
-Igual, a Pitu le gusta Pablo, papá.
Jajajaja!! Si si, ella seguía haciéndome la vida imposible. Como si mi viejo pudiera ponerme un cinturón de castidad bucal y no sucediese nada luego.
Llegamos a la ciudad después de unas 10 horas de viaje. Agotador sobre todo, escuchar a mi hermana con sus acotaciones fuera de contexto y lugar. Ya no se si era porque realmente a ella le gustaba Pablo o su envidia pasaba en que todavía nadie la había besado.
A las 20:30 horas, mientras esperábamos que se hiciera la comida y nos llamasen a comer, nos esparcíamos en la vereda de la casa de estadía. Mi hermana jugando con el aro ula-ula, mi hermano escuchando música y yo sentada al lado de éste, con la cabeza entre mis manos, codos sobre las rodillas y cara de marmota. Nada pasaba. Barrio a las afueras y nadie andaba por la calle.
El aro cayó al suelo y la boluda empezó a saltar. ¿Qué pasaba? Me di vuelta, con los ojos medio en blanco y los parpados caídos del sueño, y lo ví. Pablo venía con sus amigos desde la esquina más cercana. Nanu apenas se acercó a él para saludarlo, lo abrazó. Él simuló una sonrisa y dijo, entre dientes: “Me alegra verlos de nuevo…hacía rato que no estaban por acá…”. Se volvió y saludo a mi hermano con la mano, medio abrazo, ese feo acto de chocar con el puño la espalda y un: “Que haces cuñao!”.
¿Cuñado? ¿Qué? Jajajaja!! [Espero que sea por mi hermana…]
Me miró como tímido y se sentó a mi lado en el paredoncito que marcaba el fin del patio delantero de la vereda. Sin acomodarse siquiera, me saludó con un beso.
-Hola Pitu…-y puso su cara para darme el beso en la mejilla.
-Hola Pablo…-lo saludé secamente, más por los nervios que otra cosa.
No quería darle mucho interés a su presencia por la primera razón de que mi hermana tiene boca para mucho, y segundo porque sentía su mirada clavarse en mi sien.
-¿Vas a comer ahora?...-me preguntó, con un tono de voz bajo y muy cerca.
-Si…
-¿Después volves…?
-¿A dónde?
-Acá, a la vereda…
-No se…
-¿Querés preguntar?
-No…
-Bueno…
Duritos, como dos estatuas, nos quedamos mirando a mi hermana bailar con el ula – ula, y sus amigos hacer piruetas al lado. Todo era risas y nosotros simplemente estábamos callados.
-¿Querés ir a dar la vuelta a la manzana?
-No…
-¿Segura?
-Sí…
-Porque podemos ir con tu hermano sino…
-No Pablo…-y volvió a guardar silencio. Simplemente se limitaba a mirarme, de perfil. Diez minutos me la aguanté, después estaba demasiado colorada para seguir ahí, me levanté y entré a la casa a poner la mesa. Llamé a mis hermanos, a los gritos y cenamos. Una vez finalizada la mesa, el sobremesa y el postre, nos dieron permiso para ir a jugar afuera.
Y cuando salí ahí estaba de nuevo. Casi una hora y media después, seguía ahí. Bueno, en realidad, se había ido y vuelto, pero estaba ahí. Me senté un poco más alejada de él y me miró. Se acercó de a poco.
Mi mano derecha jugaba con una piedrita sobre el paredón. Mi hermano estaba a 3 metros de nosotros, jugando al fútbol en la calle con los amigos de Pablo. Mi hermana chusmeando con la vecina de enfrente, sin dejar de mirarme una y otra vez.
Pablo puso dos dedos de su mano sobre los míos y me miró tímidamente, sonriendo, una y otra vez. Miraba la mano, subía la vista a mis ojos, la bajaba de nuevo a la mano y repetía la situación 258345 veces en dos segundos.
Di vuelta la cabeza, hacia mi derecha donde se ubicaba él y bajé la frente. Miraba siempre la piedrita con la que jugué todo el rato. Él seguía jugando con sus dedos en mi mano, y miraba hacia delante. Empezó a dar vuelta la cabeza para mi lado, su izquierda y yo de los nervios iba a empezar a subir la cabeza. Creo que lo hice muy rápido y fuerte porque terminé golpeando con mi frente su pera y el dolor nos acalambró totalmente. Jajaja!! Siiii!! Lo había nockeado mal! Jajajaja!! Nos reíamos de la estúpida situación que pensábamos estaba por ser nuestro primer beso.
Mi hermano que sintió el golpe giró la cabeza totalmente hacia nosotros y con su mirada fulminó a Pablo. Éste, colorado y dolorido, dijo despacio: “No te preocupes, por vos me la banco…” Y sonrió.
-Vamos a jugar a la botellita…!! – Gritó Florencia, la vecina del frente.
-Si si, juguemos…! –Asintió mi hermana.
Nos fuimos acomodando como podíamos. Pablo se las ingenió en quedar casi de frente a mí, pero siempre se iban acomodando más y le descolocaban el esquema. Quedamos un poco separados, pero algo me decía que me valla preparando. Después de que le tocara darse beso con 3 chicas, y un chico [cosa que no hizo jajajaja!!], nos tocó a nosotros.
Bajo la mirada controladora de mi hermano dijé: “No, no le doy beso a Pablo”, a lo que me sacaron de la ronda. Jajaja!! Que boluda!! No se que hacía ahí metida entonces…
Cerca de las doce de la noche, mi hermano dijo: “Chicas, a la casa…ya es tarde…”. Pablo me miró y pidió que me quedara un rato más.
-No Pablo, no puedo…
-Dale Pitu…-yo me iba alejando y se acercó corriendo. Mis hermanos terminaban de saludar al resto.
Pablo me agarró la cara y me encajó el beso de una. Yo intentaba alejarme y él me apretaba más contra sí. Apoyaba mis manos sobre sus hombros, haciendo fuerza para atrás, cosa de sacármelo de encima, pero él hacía todo lo contrario. Dios! Parecía una sopapa! Y no se terminaba más!
Una vez que me dejó suelta los colores me subieron a la cara y parecía el arco iris. Entré a mi casa súper rápido, seguida de mi hermana puteandome porque el chico que a ella le gustaba me había dado un beso.
Jajajaja!! Fui el chiste de la familia porque todos habían visto como me encajába el beso Pablo y como trataba de sacarlo! Jajajaja!!
De más está decir que no me dejaban salir sola a la vereda durante la semana, pero siempre tenía un ratito para un beso.
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Estado: Contentísima!!
Escuchando: Sisters – Divididos
[ http://www.youtube.com/watch?v=Pyv_waWh2n8 ]
TE-MA-ZOOOO!
Nota: Hoy avancé 8 renglones en lo tuyo, gordo! =)
Nota 2: Mi inspiración parece haber vuelto de Bariloche!
Posteado: Lunes 10 de Septiembre de 2007.

1 comentarios:
Muy bonito el tema.
www.vivetumatrimonio.blogspot.com
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