Las peleas entre madres e hijas son realmente fabulosas; y ni hablar cuando se trata entre hermanos. No porque sea lindo estar todo el día discutiendo y chocar por todas y cada una de las cosas que se dicen y / o hacen, sino porque al fin y al cabo resultan graciosas. Las cosas que llegamos a decirnos, en modo de respuesta a la “manda más” de la casa, son tan variadas como hirientes a veces.
En casa era una batalla campal en la época que habían 2 adolescentes dando vueltas [mi hermana y yo]. Empezábamos entre nosotras, pero como cada una tiene su guardia. Ella con mamá, yo: mi hermano o papá.
El inicio era la ropa. No me toquen la ropa. Por favor. Si hay algo que tengo es respeto por todo tipo de objetos de los demás. No los voy a tocar sin antes haber pedido permiso. Si necesito algo: lo pido. Nada más simple y fácil. Si me vienen por las buenas, me sacan todo lo que tengo y lo que no también. Te lo presto, sin problemas. Pero pedímelo!!
Si si, mi hermana era todo al revés. Sacaba desde la ropa hasta los lápices de colores que tengo guardados especialmente para mis “atacazos artísticos”. Solo le faltaba querer usarme el novio. Por suerte nunca pasó, pero si de llegar a encabronarnos tanto de no querer cruzarnos por la casa.
Ella ponía el grito en el cielo cuando revisaba MI placard y no encontraba MIS jeans. [Y yo por dentro pensaba: ¿Qué parte de todo esto no entendés, nena? No es lógico.]
Revolvía TODO el placard y no encontraba la gorra negra. Se ponía de mal humor. Yo, detrás, llegaba de trabajar tarde y me encontraba el desorden. Si pegaba el grito se armaba la podrida. No iba a tener que pelear con una mujer sumamente histérica [mi hermana], sino que se le sumaba una que es 23844 veces peor! [mi vieja].
Optaba por suspirar, cerrar la puerta de la habitación, intentar caminar para poder empezar, poner música y darle inicio a la reconstrucción del lugar. Dios! Odiaba verla dar vueltas y pasar 3842 veces delante de mi puerta. Daban ganas de tirarle con un cenicero por la cabeza!
Obviamente, mientras yo ordenaba mi lío de habitación, escuchaba los lloriqueos y lamentos de mi hermana con el: “Porque ella es egoísta! No me quiere prestar el pantalón y yo siempre le doy ropa cuando quiere salir, …que no es justo esto! Siempre me hace lo mismo…!”
Demás está decir que tenía ganas ya de acogotarla y debía tragarme todo lo que se me juntaba en la garganta porque sino se desataría la 4ta. Guerra Mundial en mi casa. Ja! Digo cuarta porque…la tercera estaba en marcha: “Te hago la vida imposible y soy feliz”.
Cuando llamaban a la cena había que prepararse. La mesa grande, todos bien separados. Cuanto más lejos, mejor. Yo en una punta de la mesa y ella en el lado opuesto. Ni las miradas cruzábamos. La ensalada tenía que dar 234 vueltas para llegar a manos de una, y si antes la otra la había tocado, dejarla en la mesa, porque no la tocábamos. Lo último que me faltaba era que me acusara de ser ladrona de la fuente de ensalada!
Nos llevamos en esas patadas durante varios años. Hoy vamos encaminando la relación de la mejor manera posible, ,pero…tenemos nuestras buenas peleas y agarradas de vez en cuando, recordando tiempos pasados.
Somos dos gotitas de agua tan parecidas y diferentes a la vez, que caen y recorren las distancias con una simple mirada.
Por la última pelea que tuvimos, pendeja de porquería, este posteo es para vos!!
AI LAVIU!! Como me ponés en los mensajes!! Jajajajaja!!
Mariana Cagadas! Te Adoroooo!!
Estado: Contentaaaaaaaaaaa!!
[Sentime gordo, quiero que me sientas…mirame, no dejes de mirarme!]
Escuchando: “Ojalá que no puedas” de Cacho Castaña.
http://www.youtube.com/watch?v=tnJUqsOhuZY
Posteado: Miércoles 05 de Septiembre de 2007.

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